30.10.13

Lecturas para una boda por la Iglesia


Os muestro a continuación algunas lecturas para la ceremonia religiosa que espero que os ayude en su elección. Tenéis que tener en cuenta que si os casáis el sábado por la tarde podréis elegir dos lecturas puesto que ya se considera víspera de misa dominical, pero si os casáis el viernes por la tarde o el sábado por la mañana, sólo podréis elegir una lectura.



Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los corintios
12, 31-13, 8a.
 
Hermanos:
Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor:
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.
Palabra de Dios.
(Todos) Te alabamos, Señor.

Lectura del Libro de Tobías 8, 5-10  
La noche de su boda, Tobías dijo a Sara:
- Somos descendientes de un pueblo de santos, y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios.
Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidieron a Dios su protección. Tobías dijo:
- Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre por siempre.
Y Sara, a su vez, dijo:
- Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión. Que los dos juntos vivamos felices hasta nuestra vejez.
Palabra de Dios.
(Todos) Te alabamos, Señor.

Lectura del libro del Cantar de los Cantares 2,8-10.14.16;8,6-7
Aquí viene mi amado saltando por los montes, retozando por las colinas. Mi amado es como una gacela, es como un venadito, que se detiene detrás de nuestra tapia, espía por las ventanas y mira a través del enrejado.
Mi amado me habla así:
"Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas, en las grietas de las peñas escarpadas, déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz, porque tu voz es dulce y tu rostro encantador".
Mi amado es para mí y yo soy para él. Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón. Porque el amor es más fuerte que la muerte; es cruel la pasión como el abismo. Es centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni anegar los ríos..
Palabra de Dios.
(Todos) Te alabamos, Señor.


Lectura del libro del Génesis: 2,18-24
 
En aquel día, dijo el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté   solo. Voy a hacerle a alguien como él, para que lo ayude”. Entonces el Señor Dios formó de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y los llevó ante Adán para que les pusiera nombre y así todo ser viviente tuviera el nombre puesto por Adán.
Así, pues, Adán les puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo.
Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía, le sacó una costilla y cerró la carne sobre el lugar vacío. Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer. Se la llevó al hombre y éste exclamó:
“Ésta sí es hueso de mis huesos
y carne de mi carne.
Ésta será llamada mujer,
porque ha sido formada del hombre”.
Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
Palabra de Dios.



 

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios
 
Hermanos:
Vivid en el amor como Cristo nos amó y se entregó por nosotros a Dios.
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia.
Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
"Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne".
Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
Palabra de Dios.

 

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Hebreos
 
Hermanos:
Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles.
Acordaos de los que están presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne.
Que todos respeten el matrimonio.
Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo: "Nunca te dejaré ni te abandonaré"; "El Señor es mi auxilio: nada temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?"
Palabra de Dios.


Lectura del libro del Apocalipsis

 
Yo, Juan, oí en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban:
"Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios."
Y salió una voz del trono que decía:
"Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes."
Y oí algo que recordaba el rumor de una muchedumbre inmensa, el estruendo del océano y el fragor de fuertes truenos. Y decían:
"Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido,
y se le ha concedido vestirse de lino
deslumbrante de blancura
-el lino son las buenas acciones de los santos-."
Luego me dice:
-"Escribe: "Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero."
Palabra de Dios.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias, Raquel. Con tu ayuda, ya casi tengo toda la ceremonia religiosa en la Igleisa, sólo me falta contratar la música, porque sí se que música clásica y religiosa queremos oir, pero otro lío con los cuartetos, tríos, dúos, ¿mejor con soprano? uf... cuántas cosas en qué pensar ¿qué me recomiendas? piano y violin? viola, violín y violoncelo? Gracias

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    1. Hola! Me alegra haberte servido de ayuda. Te cuento lo que yo contraté y porqué: en un principio iba a contratar un terceto de piano, violín y soprano. La soprano para mí era imprescindible porque quería escuchar el Ave María de Shubert cantado, y el piano y el violín me parecían la mejor opción de acompañamiento, así como lo mejor para el resto del repertorio. Finalmente, a ese terceto añadí un cuarto que fue el oboe, ya que quería entrar en la Iglesia con la canción de la BSO de la Misión de Morricone y me aconsejaron que para esa canción era imnprescindible ese instrumento, y luego me alegré porque a las demás canciones también le dio un toque muy bonito. De todas maneras, con un terceto creo que es suficiente.Si quieres ver el repertorio que escogimos puedes leerlo aquí http://lasbodasderaquel.blogspot.com.es/2012/11/la-musica-de-la-iglesia.html .Un saludo

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